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Elogio del coqueteo

Archivado en General • Fecha: 21-08-2005 18:04:04

Esta reflexión viene al hilo del post anterior, en el que Milán Kundera da una definición (a mi parecer, sublime) de lo que es la coquetería (yo prefiero el término “coqueteo”, ya que coquetería personalmente lo asocio más al hecho de ser coqueto e intentar parecer atractivo). La esencia del coqueteo radica en ese equilibrio entre la promesa de sexo y la falta de de garantías de que efectivamente al final lo haya. Una de las protagonistas de la novela, Teresa, cuando intenta coquetear con alguien lo hace de un modo forzado, poco natural, rompiendo ese equilibrio y dando lugar a confusiones: que la confundan con, lo que podríamos llamar, una “calientabraguetas”.

El coqueteo auténtico, cimentado en ese extraño equilibrio entre la expectativa de éxito y la posibilidad de fracaso (aceptado por ambos), jamás daría lugar a ese tipo de confusión. Desgraciadamente, el coqueteo se está perdiendo en el medio ambiente del Amor como el oso panda o el lince ibérico en nuestra naturaleza.

Hoy en día ya nadie coquetea, porque ese equilibrio no existe. Se va a lo seguro, o no se va. Cuando alguien se acerca a otra persona en lo que parece ser un inicio de coqueteo suele indicar que, por su parte, la expectativa de sexo es segura, si no, no mueve un dedo. De igual modo, la segunda persona no entra en el maravilloso juego de la coquetería donde intentará descubrir las verdaderas intenciones de la persona que coquetea con ella, mostrando también sus propias intenciones a medias en lo que es un baile, un juego de amor perfectamente acordado y orquestado. Ya no se da ese sutil lenguaje (muchas veces sin palabras) con el que otro ser de nuestra especie nos interroga y nos invita a inquirirle igualmente con el fin de conocerse y así abrir las puertas (o no) a un posible encuentro sexual (pongan “encuentro amoroso” o "romántico" si lo prefieren, para no reducirlo todo a términos freudianos, el razonamiento es igualmente válido).

En todas mis fantasías románticas (que no eróticas) siempre que entablo conversación con una desconocida en la barra de un bar, u hojeando libros en una librería, lo hago tratándola de usted. Sea cual sea su edad. No concibo en dichas fantasías abordarla con un “¿puedo invitarte a una copa?” o “te recomiendo que leas...” sino lacónicos “¿permite usted que la invite a una copa?” o “le sugiero que lea a Benedetti. Le fascinará”. Evidentemente, si utilizara tal lenguaje en la vida real correría el riesgo de, u ofenderla por considerar ella el uso del “usted” aparejado a la edad, o que me tomen por un antiguo o un pedante, o todo ello junto que es lo más probable. Es una pena, porque considero que el uso del usted se ha perdido y es un uso hermoso que denota respeto, no sólo hacia personas de mayor edad, sino también hacia aquellas personas de igual o menor edad pero con los que aún no hemos compartido una comida, por poner un ejemplo. Para mí, el haber perdido la posibilidad de coquetear, como en el cine y como en mis fantasías, utilizando el usted, es sólo una metáfora de la auténtica pérdida, la del coqueteo en sí.

Coquetear es maravilloso. Cuando ambos saben lo que están haciendo y no hay equívocos. Pero hoy ya nadie sabe nada de eso. Hoy ya no se coquetea.

Escrito por Yak Custó
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Comentarios

  1. Estoy de acuerdo.. en parte. Creo que el coqueteo no se ha perdido, sino que el objetivo que se persigue es diferente al de antes... por lo que la forma de coquetear se hace necesariamente diferente... Por otro lado, no trato de usted mas que a quien lo merece... no es cuestión de modas, es cuestión de adaptacion a los tiempos... en todo¡¡¡ aunque respeto tu posicion¡¡¡

    Pijomad — 25-08-2005 20:28:38


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