Laburo España: 250.000 ofertas de empleo
:: Salvemos las ballenas, salvemos el planeta, y el AMOR ¿quién lo salva? ::

Medusas

Archivado en General • Fecha: 18-08-2005 14:20:30

Todo aquél que resida o veranee en el Mediterráneo, habrá podido observar este verano cómo una plaga de medusas ha invadido todo el litoral. Está siendo éste un verano muy atípico con unas playas como siempre hemos soñado: con un agua estupenda pero desiertas de bañistas. No tan de ensueño, en realidad, ya que el mismo motivo que aleja al resto de gente nos aleja a nosotros de disfrutar del baño y, por ende, de la playa.

En el mar del Amor, también tenemos nuestras propias medusas: las llamamos celos. De la misma manera que, en circunstancias normales, en el mar puede aparecer una solitaria medusa que, eso sí, nos amargue 2 o 3 días con el escozor de su picadura (su roce, más bien) pero sin mayor trascendencia; igualmente, decía, los celos pueden aparecer cuando menos lo esperamos mientras disfrutamos del cálido baño del Amor, azotándonos con sus flagelos urticantes que, si bien no son especialmente peligrosos, si incordiantemente molestos.

Tener celos en algún momento de nuestra relación es algo tan natural e incluso, me atreveré a decir, saludable como lo es para el mar la existencia de medusas o cualquier otra especie marina. Forman parte de un todo, de un ecosistema, donde cada pieza es vital. El vinagre que cura los celos es el dialogo y la sinceridad. Hablar con nuestra pareja, explicarle que sentimos celos y por qué (pero sin acusarla) puede aliviarnos descubriendo lo infundado de nuestras sospechas. Infundado, si, ya que hablamos de celos y, como decía Antonio Gala:

Los celos siempre son sin motivo. Cuando son con motivo, no se llaman celos, se llaman cuernos
Pero no es de cuernos de lo que hablamos hoy (tiempo habrá en el futuro) sino de celos y medusas.

Sin embargo, otra cosa muy distinta es cuando ocurre en nuestro corazón lo que ha ocurrido en el mar este verano. Una plaga de celos puede arruinar nuestra relación mucho más que una plaga de medusas un veraneo. Y una plaga no es una medusa aislada. Hay una causa. Al igual que la falta de precipitaciones durante el invierno y el aumento de de temperatura y salinidad del agua provocan la plaga de medusas, la falta de confianza acumulada y el aumento del distanciamiento y la tensión en la pareja pueden provocar una plaga de celos tan severa como destructiva. Imagínense sumergirse en un mar que envuelva todo nuestro cuerpo de medusas y podrán hacerse una idea del dolor que siente el que ha caído en una situación imparable de celos, dolor que nos paraliza, como si la propia Medusa (que convertía en piedra a quien la mirara) nos hubiera mirado fijamente a los ojos con su cabeza llena de serpientes, y nos impide movernos, reaccionar y solucionar una situación y una relación, quizás, ya tocada de muerte.

Recuérdenlo. Una picadura de una medusa solitaria no es un problema, tal vez un aviso, pero con un poco de vinagre se cura. Mil picaduras ya no es ninguna broma. Y la única solución es la prevención. Actuar antes para que más adelante no sobrevenga la plaga. Así que no permitan que haya sequía de confianza en su relación, ni descuiden la temperatura de la misma. O se quedarán de piedra.

Escrito por Yak Custó
(1) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink


Referencias (URL para referencias)


Comentarios

  1. Estimado Capitán,
    Afortunadamente con el invierno se irán las medusas y, muy probablemente, el próximo verano las playas de nuestros corazones no sean lo suficientemente acogedoras para tremendos bichejos. En cualquier caso, por si les dá por aparecer, seguramente que a alguien se le habrá ocurrido la maravillosa idea de encargar un estudio a alguna prestigiosa universidad y que de esta manera se invente un repelente de medusas o, al menos, paliativo para sus picaduras.

    jorge y beni — 25-08-2005 16:49:38


Comentar



Recordar datos




LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009